ausencia

ausencia
Metáfora de la ausencia. Abril 2012

martes, 17 de abril de 2012

JECKYLL

No eres tú
aquel al que llaman por tu nombre
aunque llamen algo en ti
y a ti te alcancen

no eres tú
porque siempre estás en otra parte
y eres siempre otro
un eco
un perfume
un aire
no lo sabes

miércoles, 4 de abril de 2012

SUTRA

Fe en la obstinación con que el aire hurga en los pulmones fe en las fresas y en la nata fe en el andamiaje preciso de la luz que vuelve cada día al pulgar perfecto de la estatua con la fe
perfecta
de que ésa y no otra
es hoy su casa

Fe en la holganza del desempleado en la bahía fe en la siesta de la viuda empobrecida fe en el vientre revelado de una extraña en su perfume fe en que encuentra en ella Dionisos su morada fe en la canción de los veranos fe en el pulso devastado de la plaga

Fe en toda esta común utillería que arrastramos con sus órdenes causales
sus arcanos
a pesar de las mentiras los horrores
Fe en esta roída tabla en que cuaja su rocío
la esperanza desmentida cada día
en todo esto fe -me digo-
Fe en la vida






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viernes, 24 de febrero de 2012

Soñaremos con California diciéndote adiós sobre las olas (Fragmento 2)

Quítame la bota del cuello Helena querida, que así no puedo amarte.
Aflójame la soga alrededor de la garganta para que pueda seguir cantándote por los ruedos de España, ese país insoportable siempre hacia el ocaso, con el aire beatífico y desgraciado del ruiseñor aquel de las cumbres, de niño prodigio en los años del hambre, fascinado por el brillo de tus ojos como cuchillas de afeitar, por tus dientes como balas de plata que llevaran mi nombre escrito.
Aleccióname convenientemente mientras te contemplo hacer lo que te viene en gana. Como aquel dictador bajito que hubo una vez.
Sermonéame de nuevo acerca del bien y el mal y después vuelve a engañarme otra vez, como hace el presidente; que yo he aprendido a extirparme lo que haga falta para poder creerte un día más. Porque temo más al vacío que a tus mentiras y mi vida carecerá de sentido, se apagará poco a poco cuando no pueda escupirte o besarte sin poder evitarlo, muy en secreto, de memoria.
No aprietes tanto el cañón de tu pistola contra mi sien Helena querida. Permíteme mirarte cara a cara. Ayúdame a alcanzar el secreto de esta maldición que a ti me une de este modo inevitable. Recuérdame tal como fui y cuéntamelo. Explícame si siempre latió en mi pulso este hombre mediocre que me habita o es, por el contrario, obra tuya esta excrecencia sobre la que me repliego y languidezco mientras espero en vano un gesto tuyo al otro lado.
Ponte la mano en el lugar del corazón Helena querida y júrame que merezco este castigo o confiésame al oído (no se lo diré a nadie, lo prometo) que sólo me apaleas para poder darte la importancia que el mundo te ha negado.
Espera. No dispares aún.
Déjame brillar en mi papel en plan estrella y seguir haciendo como que te creo un minuto más. No sea, amor, que te molestes al sentirte descubierta.

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lunes, 13 de febrero de 2012

Cuatro (Reedición)

Después de haber presenciado como los políticos y los banqueros orinaban todas las mañanas sobre la igualdad, la justicia y el bienestar para después escuchar a la felicidad vertiéndose por el desagüe.
Justo tras haber observado cómo la ciencia, lejos de liberarle de sus cadenas, había acabado por estar al servicio de quienes apretaban sus grilletes.
No sin haber apreciado antes con cláridad cómo los filosofos habían alcanzado finalmente el supremo estadio del conocimiento que consistía en no saber ya ni dónde tenían la mano derecha.
Más o menos el día en que intentó buscar la felicidad en un centro comercial para no encontrarla.
Mucho después de preguntar por la verdad y de que le aseguraran que no existía, aunque la mentira sí.
Una vez hubo constatado que la prensa no se había vendido al capital, sino que era el capital mismo.
Tras haber llegado a la conclusión de que Dios andaba perdido en alguna parte del cielo, posiblemente durmiendo la mona y sin la menor intención de volver.

Es decir, después de haber sido minuciosamente deconstruído por una realidad deliberadamente caótica, tras veintitrés años, siete meses y cinco días devanándose los sesos aplastado en su mecedora, el personaje jamás creado por W.Faulkner llamado Travis S. Merryman Jr. Llegó, a la sombra del sicomoro que plantara su tía Mary Sue Merryman, jamás creada tampoco por W. Faulkner, a la conclusión de que ya no era capaz de creer en nada.

En nada excepto en que la conciencia era una especie de burbuja, de ahí su fragilidad y el escaso rendimiento de sus intercambios con el entorno y que, en el caso de los niños, era más bien una irisada y brillante pompa de jabón flotando felizfelizfeliz en el aire azul de un fugaz mes de Junio.

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Balada de la gente sola. (Fragmento)

Q.

El autobús enfiló la 422-Norte mientras amanecía. Recién sentado oyó decir algo sobre el suicidio de un obrero y a través de la ventanilla observó a un grupo de gente que se asomaba a la playa.
Reparó en la actitud nerviosa, casi angustiada de quien se había sentado a su lado fumando sin parar y volvió después sobre sus pensamientos para decirse que todo iría bien sin darle mayor importancia a lo demás.
El buscaría un trabajo con el que empezar y ella le daría calor las noches en que se sintiera más sólo. El no desfallecería. Al principio no sería fácil, lo sabía, pero haría pronto amigos en la Gran Ciudad y ella le presentaría a su familia que tal vez le abriría alguna que otra puerta.
Ella le hablaría de la gente del lugar, de sus vicios, de sus virtudes, de sus manías. Le presentaría gente. Le explicaría cómo tratar con ellos. Le pondría en el secreto. Aprendería.
El sumaría sus esfuerzos a los de ella, que ya trabajaba en el laboratorio de un destacado fotógrafo, y con el tiempo las cosas mejorarían. Ella estaría a su lado y él al lado de ella y entre los dos, hombro con hombro, nada podría ir mal. El buscaría la manera de progresar, trabajaría duro, se labraría un futuro. Aguantaría lo que fuera necesario. Por amor, ¿Quién no lo haría?
Ella le esperaría cuando él volviese cansado del trabajo. El cuidaría de ella las noches más frías y sí, también discutirían, todas las parejas lo hacen, pero al final, si se quieren, se borran a base de cariño tantos sinsabores como dan los días y cada mañana volverían al trabajo con renovada energía. Seguirían siendo uno marchando hacia delante. Juntos serían invencibles. El se ofrecería a ayudar donde hiciera falta, demostraría que era un buen tipo a los amigos de ella, a su familia. Se irían tendiendo puentes, estrechando lazos, construyendo complicidades, le irían conociendo, encontraría su sitio entre ellos, se ganaría su respeto, se adaptaría.
Ella se sentiría orgullosa de él, él iría trabajando aquí y allá, prosperando y tal vez algún día comprarían con esfuerzo un terreno en las afueras o mejor, una casita en el casco antiguo que tal vez restaurarían. En el bajo pondrían un pequeño negocio, quizá un café y poco más que con las visitas de amigos y conocidos, más o menos, vivirían.
Tal vez las cosas no serían exactamente así. De hecho casi nunca son como las imaginamos -se dijo-. Tal vez algún detalle del guión cambiaría, pero ahí estaban los elementos fundamentales que lo harían posible. La garantía. Los pilares sobre los que se debe levantar todo cuanto pretende perdurar e ir a más. No puede haber error: Amor, respeto, honestidad, humildad, esfuerzo.
Dos años más viejo, volvió en el mismo autobús, con el mismo dinero en los bolsillos, arrastrando el mismo par de maletas. Igual que se fue.
Sólo.

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jueves, 19 de enero de 2012

MALDITO

Será bonito quedarse con los lobos y acechar otoños por los relojes
tener
revelaciones
perspectivas
de la ruina de estas ciudades malheridas edificadas cada día
sobre puñaladas por la espalda
café con leche
y funerales

Quedarse con los lobos y alcanzar otro frío sucesivo
detrás de otra mentira
junto a un mar estéril de mercurio
tú grávida
entera
y yo deshecho
en una esquina

Hay cosas que me hacen vibrar un beso un desfalco una granada
la idea de ver muerta a Lady Gaga
paraísos fiscales sociedades
el orden fariseo
que cobija
al estadista
con las manos en la masa
y nos deja
sin paraguas
sin dominical
pausa
y sin mañana

Será mejor quedarse con los lobos a la caza
de alguna dignidad a dentelladas
no sea que nos veamos empujados
otra vez
a oscuros besamanos con las ratas
a frías mascaradas
inútiles
y estúpidas
de nuevo al fondo
de las cloacas



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